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Estudio de deportes de combate · Milán, Italia
Sharphin: de las reservas a los retos, todo en una única plataforma
Gestión del estudio, monitorización de los entrenamientos y composición corporal: con Uptivo, Sharphin conecta el trabajo del equipo con los progresos de cada socio. Cerca del 95% de las reservas se hace desde la app y los participantes en los retos mensuales han pasado de 23 a 43 entre julio y septiembre.


Lo que hace que Uptivo sea especialmente importante para nosotros es poder contar con una única plataforma para gestionar las reservas y hacer un seguimiento del entrenamiento y el progreso de nuestros alumnos.
Vahid Davari
Head coach y propietario, Sharphin
En sus propias palabras
Una plataforma para gestionar las clases, otra para monitorizar los entrenamientos y una tercera para la composición corporal. Así se organizaba Sharphin antes de reunir esas tres funciones en Uptivo. Hoy el equipo dedica menos tiempo a mensajes, confirmaciones y comprobaciones manuales, y los socios encuentran en la misma app las reservas, el abono, los datos de cada sesión y las clasificaciones de los retos.
Para este estudio boutique milanés, esta integración responde a una necesidad concreta: acompañar a cada socio en un entrenamiento que combine la atención del coach, progresos medibles y continuidad en el tiempo.
Clases cuidadas al detalle, en grupos de seis personas como máximo
Sharphin Cross Combat Studio está en San Babila, en el centro de Milán. Ofrece Kickboxing, Muay Thai, KICKRUSH, Fight Camp y Yoga, con sesiones privadas y grupos reducidos de seis personas como máximo. Con tan pocos alumnos por clase, el coach puede seguir de cerca a cada uno y no perder de vista la técnica ni siquiera en los entrenamientos más intensos.
El ambiente acogedor y el cuidado que se pone en cada clase forman parte de una propuesta premium, pensada para que entrenar se convierta en una rutina positiva. Hacer visibles los progresos obedece al mismo objetivo.
Sharphin empezó a usar Uptivo de forma activa en 2024. Quería gestionar reservas, abonos y pagos con una sola herramienta y, al mismo tiempo, que el entrenamiento se pudiera medir mejor. Desde entonces, el papel de la plataforma ha ido creciendo: primero la monitorización en las clases privadas, después su uso sistemático en KICKRUSH y, por último, los retos mensuales.
«Queremos que KICKRUSH se convierta en un método integrado con una tecnología de vanguardia, y creemos que en Uptivo hemos encontrado el aliado adecuado para conseguirlo», explica Vahid Davari, head coach y propietario de Sharphin.
La relación empieza antes de la clase
Hoy, cerca del 95% de las reservas se hace desde la app. Los socios la usan para apuntarse a las clases y cancelarlas, consultar su abono y revisar los datos de sus entrenamientos. Esa autonomía le ahorra al equipo trabajo de organización y deja más tiempo para el coaching.
La app es también un punto de contacto con el estudio entre una sesión y la siguiente. Junto a las funciones operativas hay sitio para pequeños detalles: el equipo puede ver quién cumple años y felicitarle, algo que contribuye al ambiente familiar que Sharphin quiere crear.
La misma app con la que se reserva una clase guarda luego los datos de esa sesión y muestra las clasificaciones de los retos. De esta forma, la relación con el estudio continúa también después del entrenamiento.
KICKRUSH: la monitorización llega a todo el grupo
En la sala, el paso decisivo fue hacer obligatorio el sensor de frecuencia cardíaca en KICKRUSH, el formato de entrenamiento de alta intensidad de Sharphin.
Cuando llevarlo era opcional, solo se monitorizaba a una parte del grupo y el coach trabajaba con una visión parcial. Ahora ve en la pantalla las zonas de frecuencia cardíaca de cada alumno y se apoya en ellas para marcar la intensidad durante los asaltos.
Si alguien se queda demasiado tiempo en la zona roja, el coach le pide que se recupere mejor o que baje el ritmo. Si, en cambio, la intensidad se mantiene baja durante una fase de trabajo, puede animarle a apretar más. De este modo, las indicaciones tienen en cuenta también cómo responde cada persona al ejercicio.
Para Sharphin, extender la monitorización a todos los participantes ha hecho más evidente el valor de la clase.
Los retos dan continuidad al compromiso
Al trabajo de las clases se suma una motivación que acompaña a los socios a lo largo del mes. Desde julio, Sharphin propone retos a través de Uptivo, alternando objetivos que alcanzar y clasificaciones con premios.
Los criterios van cambiando: UPP, número de entrenamientos y, gracias a los boxing trackers, también KO points. Lo que el estudio quiere premiar es sobre todo la constancia, para que incluso quien acaba de empezar se anime a participar.
La participación ha pasado de 23 personas en julio a 43 en septiembre. Para algunos socios, mirar la clasificación del mes y retar a sus compañeros de clase se ha convertido en una costumbre. El equipo observa que esta implicación anima a entrenar con más regularidad y hace que las clases sean más motivadoras y divertidas.
Así, los datos individuales pasan a compartirse con el grupo: cada socio controla su propio esfuerzo y, al mismo tiempo, participa en la vida de la comunidad.
Seguir los progresos a lo largo del tiempo
Gracias a la integración con InBody, Sharphin puede seguir también los cambios en la composición corporal, con parámetros como la masa grasa y la masa magra. Esta información se suma a los datos de las sesiones y ayuda a los coaches a entender cómo progresa cada socio con el paso del tiempo.
Para nosotros, lo más valioso es haber conseguido que los progresos sean visibles y medibles. El cliente ve los resultados, el coach dirige el entrenamiento con datos objetivos y la comunidad se mantiene implicada gracias a los retos. Eso es lo que convierte cada clase en parte de un recorrido.
Vahid Davari, head coach y propietario de Sharphin
Hablemos de cómo reunir reservas, monitorización y retos en una sola app para tu estudio.
DESDE LA SALA



95%
de las reservas se hace desde la app
de 23 a 43
participantes en los retos mensuales entre julio y septiembre
6
personas como máximo en cada grupo reducido
